Comunidades virtuales, porque hay motivo

logo_com_virtual.gifUna de las novedades más agradables de mis primeros días en Madrid es la cantidad de tiempo que hay para leer en el metro. Ahora mismo estoy con El libro rojo de la publicidad, de Luis Bassat. Tanto aquí como en cualquier otro manual de publicidad que leas encontrarás algunos apuntes sobre la motivación publicitaria.

Entiendo la motivación no como un sentimiento sino como una actitud, que consiste precisamente en encontrar, si no los hay ya, motivos. La motivación es esa fuerza interior que mueve a un objeto (una acción -interactividad- en caso de la red).
Y si hablamos de acciones, la motivación es un derivado de nuestras habilidades.

A medio camino de llegar a una conclusión, como siempre 😉 , me gustaría escribir unas líneas sobre la planificación de las redes sociales.

Las redes sociales están orientadas al usuario, pretenden acción de este, para que tengan sentido. Para conseguir la acción de la comunidad tiene que encontrar puntos de motivación en el usuario. Muchas veces estos motivos tienen un carácter emocional, pero también pueden ser racionales. Esto requiere que quién pretenda crear una nueva comunidad tenga profundos conocimientos antropológicos para acertar en la temática, acción y resultado de la red.

Lógicamente caben muchas clases de comunidades virtuales en el mercado. Únicamente hace falta encontrar los estímulos y frenos de cada una de las motivaciones del hombre para que el producto tenga éxito, y sea ese el elemento diferenciador que distinga una comunidad social de otra.

Seguimos con las reflexiones a medias, ¿verdad?. Quizá la siguiente pregunta que deba hacerme es ¿cómo surgen las motivaciones racionales y las emocionales? Lo iremos viendo. Lo que sí tengo muy claro es que por mucha ilusión de comunidad que se produzca ante una red social la actividad es solitaria y la motivación más importante que debe estimularse es la del desarrollo del propio ego.

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