Ha muerto Juan Pablo II, ese polaco que un buen día escuchó la voz de Dios y, que desde entonces, ha dejado su vida por los demás y por amor. Ha sido el Papa de los jóvenes, y lo he acompañado cada vez que he podido, el Papa que nos ha enseñado a vivir la libertad, a vivir la vida social, la democracia, la sexualidad, el siglo XXI… la vida plena. Y estas últimas horas nos ha enseñado a morir. Además, muriendo en sábado, día que la Iglesia dedica a la Virgen, él, el que quiso que el lema de su papado fuera Tottus Tuus, lema mariano. Todo tuyo, María.
Soy católico y solo puedo decir una palabra. Gracias. Gracias por amar. A Dios, a los hombres, a la vida, a la libertad, a la paz.
Juan Pablo, ahora que estás junto al Padre, acuerdate de nosotros.

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