Por enésimo año consecutivo, Bluey se ha convertido en el contenido audiovisual más visto del mundo. No es una exageración ni un titular llamativo: es un dato que, cuanto más se piensa, más desconcierta.
Porque Bluey no encaja del todo con lo que solemos asociar a los grandes fenómenos globales. No hay tramas complejas, ni tensión constante, ni personajes diseñados para enganchar desde el conflicto. Tampoco parece haber una intención clara de romper nada o de posicionarse frente a ningún debate cultural.
(más…)
